Desde la pandemia de Covid-19 la incertidumbre en la industria marítima se ha vuelto una constante y así lo confirman las actuales disrupciones. La última de estas, el retorno de la violencia en Medio Oriente, era más bien predecible, debido a la fragilidad de la tregua entre Israel y Hamas. Así, los últimos bombardeos israelíes sobre Gaza derivaron en el anuncio de los hutíes de Yemen de reanudar los ataques contra el transporte marítimo internacional en el Mar Rojo.
Lo anterior retrasará la normalización de la navegación a través del Mar Rojo y el Canal de Suez (cuya autoridad ha mencionado pérdidas mensuales de hasta US$800 millones). Desde la perspectiva del transporte marítimo de contenedores la noticia no es negativa, ya que esto seguirá forzando la extensa navegación a través del Cabo de Buena Esperanza y con ello un aumento de la utilización de la flota, lo que es un factor que presiona al alza las tarifas de flete (que por otros factores que ya revisaremos marcan una tendencia a la baja).
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